¿Sabías que… los libros también se enferman?
Una amenaza microscópica se cierne sobre los libros. Son sustancias químicas, bacterias, hongos e insectos que los devoran página a página. Los científicos nos enseñan las pautas para hacerles frente.
Iluminación:
Siempre que sea posible, es preferible utilizar luces incandescentes, menos perniciosas que las fluorescentes.
Es aconsejable que en las zonas de depósito de libros se evite la luz solar directa. Si existen ventanas, deben cubrirse con filtros de rayos ultravioletas.
La temperatura óptima oscila entre los 18 y 21° C, un exceso de temperatura hará que el papel se vuelva amarillento y quebradizo. Además potencia el desarrollo de las bacterias que atacan los libros.
Algunos diagnósticos de biblioteca:
Diagnóstico: El libro tiene Hongos, y se conocen al menos 180 especies que degradan el papel. Aspergillus y Penicillium son los más comunes.
Diagnóstico: Infección bacteriana, las bacterias producen ácidos que reducen el PH del papel, haciéndolo más frágil.
Síntoma: Pequeños agujeros o túneles circulares en el papel.
Diagnóstico: Ataque de anóbidos. Una familia compleja de insectos capaz de digerir parcialmente la celulosa del papel.
Diagnóstico: Las tintas metálicas provocan el envejecimiento del papel.
Diagnóstico: Ataque de termitas o insectos organizados en colonias, que atacan principalmente encuadernaciones de madera o papel con base de pasta de madera, destrozando por completo el libro.
Datos extra:
-
La luz que lastima los ojos, también amarillea el papel. -
Debe existir una buena ventilación para que no haya propagación de humedad y generación de moho. -
Las estanterías deben estar separadas de la pared y tener separaciones en cada repisa para una mejor ventilación.









