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07 enero 2016

Reseña: Aislados,
Cecilia Eudave

Ey, ficcionantes, hoy una nueva reseña :)

Ficha técnica

Editorial: Urano México.
Sello: PUCK | Mix.
Género: Juvenil.
Edición: 2015.
Páginas: 212.
Precio: $290.
¿Dónde puedo encontrarlo?

Sinopsis: Tras un descuido al enviar mensajes por su celular, Pedro extravía a su madre en un abrir y cerrar de ojos. Sería un accidente si tan sólo Laura no estuviera "enferma de olvido" y necesitara el cuidado de todos. Sería una anécdota más a no ser porque a partir de ese momento Armando, Pedro y Sara estarán lejos de volver a la normalidad.


Opinión

Hace tiempo platicaba con algunos blogueros, acerca de lo difícil que es reseñar un libro cuando te ha gustado tanto. Sí, de lo complicado que es ser objetivo. Y lo cierto (o evidente) es que no soy crítica literaria; sí, al menos pienso que soy una persona crítica, pero a la que le falta saber muchísimo, como para poder colgarse ese y otros títulos... y estoy consciente de ello, no obstante, este blog nació de la necesidad de compartir lecturas, y qué mejor, que cuando éstas te han hecho sentir un montonal de cosas...

Así que sí. Pienso que hay libros que llegan como una especie de iluminación: parecen alumbrarnos de pronto, atravesarnos con sus luces y sus sombras y, finalmente, llevarnos a un sitio ignoto -o que ya estaba ahí (aquí) pero que no habíamos podido ver- para respirar un aire distinto, a otro ritmo.

Eso, ha sido Aislados para mí.

Y bien:

La presente novela de Cecilia Eudave, nos narra las vicisitudes de la familia Gálvez, y sobre todo de Pedro; está estructurada en tres partes, que rescata -a manera de epígrafes- citas que son tan bellas en su primer lectura, como en su relectura al terminar dicho apartado y volver a las mismas (es algo que les recomiendo siempre siempre, pues da otro sentido y se disfruta mucho más que la primera vez). Además, tiene una voz narrativa que resulta bastante dinámica y precisa.

La autora, si recuerdan, concedió una entrevista para el blog en el Especial Patriótico que llevamos a cabo varias blogueras, y nos contó un poco acerca de Aislados (así que nada más saber de él ya lo esperaba *sigh*), y cuando un autor te dice que pasan muchas cosas en el libro, no sabes muy bien si creértelo, pero la realidad es que no hay mejor forma de describir esta novela: Aislados, es un relato implacable en el que a veces estamos en la cabeza de los personajes y otras estamos extrañamente fuera, es decir, mirando todo el panorama pero también siendo parte de las dificultades que le van pasando a esta familia.

Como dije, en la narración hallo un registro muy dinámico, en donde el pensamiento y la decisión son algo que está escrito en modo presente, en tanto que lo otro que está pasando, maneja un tono evocativo tan propio de la novela: tenemos a un narrador omnisciente en sumo revelador, que continuamente va hacia el pasado y nos enseña el valor del mismo para esta historia, los pequeños gestos, que considera lo que a menudo se rescata del olvido.

Ya en cuestiones de contenido, hay un momento (sin intención de querer revelar cosas significativas de la trama), en que Pedro se sumerge en una comunidad virtual, y lo cierto es que me ha gustado mucho el contraste de su realidad familiar-social, en comparación con esa realidad virtual a la que se adscribe, pues ésta última resulta hasta tangible, fácil de pensar, pues es también nuestra inmersión, dado que acompañamos a Pedro con sus experiencias.

Y seguro estarán pensando que todo ha sido perfecto, pero Aislados es como la vida misma: me parece un libro que tiene tantas cosas que destacar, como también aspectos que me llevaron a cuestionar y cuestionarme... Incluso uno de los aspectos puestos a cuestión, fue el estilo narrativo, porque algunas de las atribuciones de diálogo, creo yo, se presentan escuetas, y tanto, que me recuerdan a las acotaciones que se harían en el guion de una obra de teatro. Que no digo que lo anterior esté mal, porque dichas atribuciones señalan justo lo que pretenden señalar, pero sí que en ellas eché de menos un poco más de descripción.

Por otra parte, todo lo que sucede en la realidad virtual a la que se introduce Pedro, ocurre como bajo un velo, un halo que nos advierte de entrada que nada es lo que parece y que cualquier rincón donde se reúna más de un pensamiento, puede ser, cuando menos, peligroso, y que el uso de la tecnología tiene alcances que aún hoy no alcanzamos a imaginar, porque allí está vertido mucho de nosotros.

***

Total que, en Aislados, tenemos a una familia regida por un actuar impulsivo, por la impotencia y la desesperación. Y, finalmente, se trata de una novela que va in crescendo, con una prosa bastante ágil, que lanza algunas joyas de vez en cuando y que te aprieta y no te suelta hasta el final... Además de que se guarda las mejores cosas, justo para ese momento.

Se lleva por todo lo anterior:
5 estandartitos, de memorable

Cita para recordar:
¿No sería mejor ser un simple latido virtual, esto que somos ahora?


*Gracias a la editorial, por el ejemplar para reseña.

04 enero 2016

Se ha iniciado una conversación (a propósito de Aislados)... con Cecilia Eudave

"Es una historia construida de historias y de ecos"
Guadalajara, 1968
Escritora, profesora, investigadora; su obra ha sido traducida a varios idiomas.
Si quieres saber un poquito más, te invitamos a leer la entrevista general
que le hicimos anteriormente (clic aquí).

Hola, Ceci, ¿cómo estás? ¿Te parece si empezamos? (como dije, no importa si no estamos en sincronía ;)
Así que, primero primero, celebro que nos acompañes nuevamente en el blog, y ya entrando en materia, me gustaría saber ¿qué fue para ti escribir Aislados?


Hola, el gusto es mutuo y agradezco este diálogo en sintonía aunque no en sincronía temporal.
Para mí escribir la novela Aislados, fue un gran reto, cambié un poco el registro de mi escritura al pasar de lo fantástico a lo realista, pero sin dejar esa escritura "inusual" que ha venido caracterizando mi trabajo. Por otra parte no sólo fue un reto construir una novela vertiginosa, acorde a los tiempos e intentar no dejar al lector tomar descansos, mantenerlo en suspenso y desesperado, llevar al lector en picada como a los personajes, sino intentar conmover, que el que la lea al final quede un poco en shock y conmovido. Es una novela donde, sin que sea autobiográfica —porque siempre se piensa eso—, sí hay mucho de autobiografía emocional. Es decir, que todo el que escribe, aunque no recurra a sus vivencias propias, siempre recurre a sus emociones...

Me encanta tu respuesta, porque mi siguiente pregunta va a eso: ¿cómo hallaste la voz, el registro necesario, para contarnos esta historia? ¿Hubo alguna prueba? ¿Hubo alguna complicación al respecto?


El libro fluyó de una manera natural, sin contratiempos, es como si hubiese estado en mí durante mucho tiempo, guardada en alguna parte de mi memoria, construyéndose un poco a sí misma. Quizá necesitaba escribir Aislados y hacer catarsis; los que han leído la novela me han dicho que se identifican con algunos personajes o con situaciones o con pasajes de la novela, tal vez eso responda a que es una historia construida de historias y de ecos, sí, de ecos guardados en los otros y que yo recuperé para afrontar los propios. Esta historia me toca muy de cerca... ¿La prueba?  Es que no enseña, ni tiene moraleja, ni pretende instruir a nadie, ni es tecnofóbica, porque siempre he dicho que los libros no pueden juzgar, ni aleccionar, sino mostrar realidades con las que nos identificamos o no, pero que podemos disfrutar por más cruda que nos parezca o por más fantástica que la creamos... Con los libros crecemos y nos fortalecemos.  Yo también intenté crecer en muchos sentidos con esta novela.


Estoy segura de que lo has logrado y completamente de acuerdo sobre tu percepción de la misma, porque, ¡es justo así como se siente el libro!
Y, Cecilia, me he dado cuenta de algunos elementos recurrentes en esta novela y quisiera preguntarte sobre si son deliberados o justo han venido, como has dicho, de manera orgánica... por ejemplo:
¿Crees necesario acompañar de humor un relato tan duro? Y no es que me disguste, ni siquiera es un juicio a la forma en que está narrado Aislados, pero sí me gustaría saber si, cuando escribías, ¿veías al humor como un punto de apoyo importante?


En relación a lo del humor en la novela, a mí me gusta el humor, y entre más negro más lo disfruto, porque ese es el humor de la vida, un humor sutil, a veces involuntario, que nos devuelven las circunstancias por más crudas que parezcan. Una vez que estamos en el torbellino de una serie de eventos desafortunados, desencadenados por una tragedia mayor (como en la novela), de pronto hay momentos en los que la risa salva, donde nos damos cuenta que pese a todo reímos en medio de situaciones que en su momento creemos insalvables. El humor me parece que en Aislados vuelve más humanos a los personajes, porque también nos muestra que no estamos hechos solo para la crudeza y la sórdida realidad, sino que es precisamente a través del humor que podemos también conocer más de nosotros mismos: no hay nada más saludable que reírse un poco de uno y sus circunstancia. Sí, el elemento del humor es muy importante en la novela porque detrás de un relato tan duro, como lo mencionas, siempre hay un lado de sutileza, de respiro...


Y vaya que se agradece, porque igual y eso es lo que nos impulsa a seguir con gran dicha nuestra lectura de temas tan difíciles...
Otra cosa recurrente, Cecilia, es la personalidad de Pedro, que nos bombardea constantemente, pues creo que en la vorágine de los acontecimientos pierde de vista muchas cosas -aunque, cuántos no estuvimos así a su edad, o a cuántos nos cuesta tomar los elementos adecuados de nuestro entorno, para una acción que no solo nos beneficie a nosotros-, pero para ti ¿qué fue -cómo- escribir a Pedro?


Escribir un personaje como Pedro fue un gusto, porque es la suma de mucho de lo que somos o podemos llegar a ser, porque llegas a odiarlo, a desquiciarte con sus actitudes, con su egoísmo, con su aparente apatía, con su arrogancia y conforme va atravesando todas esas pruebas, ese infierno que —de tan propio— no puede compartirlo con nadie, lo vas comenzando a comprender, a apreciar... a darte cuenta que eres un poco como Pedro y que mirarte en él te fastidia pero también te conmueve. Además, nunca dejamos de crecer, como nunca dejamos de ser en mayor o en menor medida egoístas.


Concuerdo ampliamente: el chico es un personaje en el que podemos hacer una especie de espejeo continuo...
Aparte, me interesa mucho esto: ¿cómo fue escribir sobre la comunidad virtual, la plataforma en la que Pedro cae? Porque en un punto es mucho más que un juego (que es lo que primero podría pensarse del sitio) y sinceramente fue de lo que más disfruté del libro, dado que me parecen pasajes que tienen componentes muy rescatables (la construcción a placer de la apariencia y el andar de los avatares, la confusión que pudiera llegar a haber, incluso, entre tu persona y el avatar que te has creado. Aunque igual y no tenemos que ir tan lejos, pues la misma creación de un perfil en cualquier red, permite cierta selección de lo que queremos que sea visible de nosotros)...


Intentaré, sin cometer un spoiler (ya sabes que es complicado contar de qué va, porque el lector se pierde de las sorpresas que la narración le depara), contarte como armé la historia, y en especial esa parte de las comunidades virtuales. Sabes que la novela esta dividida en tres partes, la primera es donde se desata todo el conflicto y Pedro es expulsado de su espacio de confort, la realidad entonces le parece insoportable, es la parte más cruda y dura de la historia. Por ello, en la segunda, él busca crear una realidad donde habitar ya que la suya es insostenible; orillado, expulsado de todo, se refugia en una comunidad virtual, y es ahí donde comienza la metamorfosis: esa comunidad le sirve como capullo, como una crisálida donde va a gestar su nueva nueva vida, aunque en realidad lo que se está gestando es personalidad, su verdadera identidad [...]

Así, cuando llegamos a la tercera parte, el combate entre lo que era, lo que es y lo que desea ser, ya es total, se debate entre su avatar y su yo verdadero, está al borde del abismo entre la realidad y el mundo virtual. ¿Rompe el capullo? ¿Gana la batalla? Tú y yo ya sabemos que pasa, pero los que no han leído la novela tendrán que hacerlo para averiguarlo: cómo hace Pedro para salir o no de un mundo plagado de hombres con cabeza de cartón, chicas con cara de conejo, seres zoomorfos, ciudades descomunales, pasajes laberínticos, confusiones, hikikomoris, virus, robos de identidad, libros como mapas emocionales para salir del aislamiento... Gocé mucho transitando por ciudades cibernéticas y conociendo esos espacios,  sobre todo construyendo esa ciudad virtual que es como entrar en el agujero por donde cayó Alicia y encontró el país de las maravillas, tú sabes a que me refiero...


Jajaja... ¡sí! Y pareciera que estás viendo mi borrador de la entrevista, porque, finalmente, quería preguntarte si había más relación entre Aislados y Lewis Carroll, que la epígrafe que retomaste para esa tercera parte y, por supuesto, la presencia de símbolos como madriguera/conejo, porque hallo mucha de la angustia de la familia Gálvez en la Alicia que de pronto se encuentra en un mundo al que no puede verle ni los pies ni la cabeza...


A veces me pregunto si no vivimos todos dentro de un país inventado en la cabeza de otros y todos somos finalmente historias fragmentadas o incompletas de otros, así, hasta el infinito, o hasta que alguien llega y dice: ¡¡¡que le corten la cabeza!!!  Pero también hay mucho de los mundos absurdos de Kafka...
Creo que lo valioso de la novela son los distintos niveles de lectura que cada lector puede encontrar en ella... Una lectora, recientemente, se me acercó y me dijo: la primera vez que la leí la disfruté mucho, pero la segunda vez la disfruté más. Ufff, que la gente relea tu texto es el mejor de los halagos, quedé muy conmovida y complacida por ese comentario.


Exacto, cómo no quedar conmovida o complacida con comentarios como ese... Pero creo que si los hay, es porque ahí, entre esas páginas, hay algo.



Virginia Woolf, decía que para que la literatura tenga un impacto real entre los lectores debe contener tu verdad, no la verdad, sino la tuya, porque entonces podrás encontrar eco entre otros seres que vibren con esa verdad, creando una empatía que se transmite más allá de la historia y que está dada en cómo la cuentas y no en lo que cuentas. Yo eso intento hacer cuando escribo: contar desde mi cómo, no sólo desde lo que quiero contar.

Y a pesar de que dices intentarlo, creo, y como dije, atinas de lleno... y ojalá que muchísimos lectores más, se atrevan a comprobarlo...
E igual que en la entrevista pasada, ya muy querida Cecilia, te agradezco enormemente las facilidades y, sobre todo, las respuestas tan nutridas.


Gracias Athena, de eso se trata, de invitarlos a que lean la novela y hagan su lectura, y se dejen llevar por el vértigo de una historia que no da concesiones, pero que no deja cabos sueltos y lleva a sus personajes a tocar fondo.


Hasta aquí la conversación; espero que les haya gustado. 
¡Nos leemos luego!


*Aunque supongo que ya pueden darse una idea de qué me pareció Aislados 
(y más si me tienen agregada en Facebook), ya prontito les traigo la reseña.

20 noviembre 2015

Presentación: "Aislados" de Cecilia Eudave (FIL GDL),
y de la colección PUCK mix de Ediciones Urano

Ey, ficcionantes, ¿cómo están? Yo aquí vengo a invitarlos, a que aparten la fecha para asistir (los que puedan, claro) a la presentación de Aislados, de Cecilia Eudave, y de la colección PUCK mix de Ediciones Urano, que será el miércoles 2 de diciembre a las 17:00 hrs., en el marco de la FIL Guadalajara.

Acá más info:


Así que eso: ojalá puedan andar por allá, en terrenos tapatíos y darse una vuelta por la presentación, para que descubran lo que nos trae esta novela y la colección que abre.


P. D. Si quieren saber un poco más de este título, les recomiendo leer la entrevista que le hice a Cecilia en el Especial Patriótico :)

09 septiembre 2015

[EP] "Mi supervivencia está en la lectura":
Entrevista a Cecilia Eudave

¡Hola, ficcionantes! ¿Qué tal les va? Yo aquí dejándoles las geniales respuestas de la amable Cecilia Eudave, a mis no tan geniales cuestionamientos... 
¡Un placer enorme contar con su presencia, en este #EspecialPatrióticoMx!

Y aquí vamos...


Cecilia Eudave nació en Guadalajara, México el 11 de abril de 1968. Es una escritora, investigadora, profesora y fue coordinadora de la Maestría en Estudios de Literatura Mexicana en la Universidad de Guadalajara.

Estudió el doctorado en Lenguas romances en la Universidad de Montpellier. Ha participado en diferentes suplementos y revistas culturales de México y en el extranjero como en la formación de alumnos que han cursado la carrera de letras.

Aquí pueden encontrar sus libros publicados: sí, justo aquí. Y a saber también que actualmente trabaja como profesora e investigadora en la Universidad de Guadalajara; su línea de investigación gira en torno de la literatura mexicana, la literatura fantástica y el análisis de textos culturales.


Athena: Si pudiera decirnos quién es usted, a través de 3 libros, ¿cuáles serían éstos?


Cecilia: En tres libros no podría contestar eso, resumirme así sería titánico, porque a lo largo de mi vida han sido muchos los autores y los libros que me han marcado. Mejor diré que de joven me marcaron las lecturas de Julio Verne, H.G. Wells, Edgar Allan Poe, después llegaron Italo Calvino, Borges y Kafka, Kawabata también. Cuando viví en Francia me marcaron Bruckner, Houellebecq y Nothomb. Después viaje a los mundos de Chesterton, Malville, Chejov y todos los rusos; Balzac, Stendal, Faulbert y Viller de L’Isle Adams. Entrañables son Sheridan de la Fanu y Arthur Conan Doyle y Stevenson. Indispensables Amparo Dávila y Guadalupe Dueñas, Jorge Ibargüengotia o el gran Juan José Arreola. Últimamente Sandor Marai y Petrovich, y la estupenda literatura Coreana sobre todo Hang Kang. No voy a olvidar a Virginia Woolf ni a Patricia Highsmith mucho menos a Ana María Matute. Y así, muchos, muchos más, uno al final es el resumen de sus lecturas, quiero suponer que no dejamos de crecer ni de renovarnos mientras sigamos leyendo


A: ¿Nos podría compartir cómo es su proceso creativo?

C: Yo voy anotando ideas en libretas, papeles, notas electrónicas, grabaciones. Porque nunca sé dónde o quién me puede obsequiar una historia, ya sea que me la cuente o me la imagine observando a la gente en su ir y venir. Yo primero escribo en mi cabeza, tengo un gran escritorio mental. Desde ahí dialogo con mi imaginación,  discuto con ella si es posible aquello que estoy trazando, planeando. Cuando hemos llegado a un acuerdo me pongo frente a la computadora y redacto la historia.

A: ¿Sigue, además, alguna especie de rito al escribir?

C: No sé si sea un ritual, creo que se parece más a una rutina. Yo escribo por la mañana, cuando comienza a clarear yo ya estoy despierta. Me levanto y camino un poco por mi piso, hasta que me dejan de tronar las rodillas, cosa de dos o tres minutos —tengo un problema de lubricación entre los huesos—, cuando ya no hay clic, clac, me pongo a escribir, dos o tres horas hasta que mi cuerpo reclama un té negro —no tomo café ni fumo— y alguna cosa dulce para acompañarlo. Después de eso, vuelvo para revisar lo escrito. Anoto algunas cosas si me han surgido nuevas ideas, me baño, me visto y me voy a trabajar a la Universidad, o salgo a hacer algunas diligencias.

A: ¿Y qué tal al leer?

Fotografía de Fabio Francia.
C: No tengo ningún ritual para leer, pero cuando termino un libro que me ha gustado mucho así tremendamente, quedo impactada y siento la necesidad inmensa de compartirlo con alguien, después me tomo un whisky —o alguna otra bebida embriagante— y me deleito con los ecos de esa historia que aún navega en mi cabeza.

A: En estos días, ¿qué está leyendo Cecilia Eudave?

C: Ahora estoy leyendo novela breve —me fascinan las brevedades— terminé El baile de Iréne Némirovsky, en breve, para ir a tono, me van a prestar tres novelas escritas por asiáticos también cortas. Y estoy releyendo para efectos de un ensayo que redacto La euforia perpetua de Pascal Bruckner.

A: ¿Qué piensa de la ficción que se ha venido escribiendo en el país?

C: En México hay muy buenos narradores desde siempre, en cualquiera que sea la línea que se cultive. Poco a poco se ha ido despejando la idea de que aquí sólo se escribe literatura de corte realista, los géneros menos convencionales o más especulativos que una vez estuvieron a la baja en el gusto de los lectores están cobrando fuerza. Quizá porque ya se despejó esa idea errónea de que la ficción es solo aquella que se aleja de la realidad, todos los que escriben literatura escriben ficción: de corte realista algunos, otros menos apegados a ella, pero ficción al fin. 

A: ¿Cómo cree que se esté dando la relación de los jóvenes con la lectura en México?

C: Los jóvenes en la actualidad leen desde plataformas distintas: blogs, tablets, redes sociales, chats, van y vienen en un circuito dinámico de intercambio y discusión. Los textos electrónicos llegan más rápido cuando se corre la voz en el ciberespacio. Pero pese a estos medios, quiero creer que todavía les gusta a muchos de ellos el libro impreso y disfrutan leer de manera convencional. Yo creo que si entendieran que el libro es un amigo que no juzga y escucha, más se acercarían a la lectura. Los libros no nos alejan, nos acercan a nosotros mismos, porque permiten que imaginemos la realidad a partir de nosotros. La manera en que imaginamos lo que leemos siempre será la mejor de todas.

A: En un puntito y aparte, y si se puede saber, ¿qué proyecto se trae entre manos y bolígrafos o teclas?

C: Acabo de terminar una novela para jóvenes que habla de cómo nos estamos relacionando desde las redes sociales y cómo esto impacta en nuestras circunstancias, en la familia, en las relaciones personales, en fin, en la vida. Creo que a mis lectores les gustará, es muy dinámica, divertida y le pasan muchas cosas a los personajes. La titulé Aislados y está próxima a salir a finales de año.

A: Y esta que sigue, es una pregunta medio random: Si hubiera una catástrofe mundial y todos los libros estuvieran en peligro de extinción, pero solo le permitieran conservar algunos títulos, ¿por qué libros de escritores o escritoras connacionales se decidiría?

C: Uffff, creo que si hubiera una catástrofe mundial me gustaría sucumbir y no elegir. Todos mis libros son favoritos, por eso los tengo conmigo, nunca sabría si tengo que dejar a uno o a otro. Soy de las que muere en su biblioteca mientras el mundo entra en llamas, mi supervivencia está en la lectura, sin ella sería como vivir en un planeta perdido.

A: Ya para ir concluyendo, ¿qué texto de su autoría no podemos dejar pasar?

C: Bueno, sí eres joven El enigma de la esfera, y ahora mi nueva novela Aislados de la que estoy muy satisfecha. También creo que si eres joven mi libro de microrelatos te gustaría, consigue Para viajeros improbables. Si eres un poco mayor, aunque tengas corazón de joven, Bestiaria Vida o  En primera persona. Para niños no tan niños mi cuento infantil Papá Oso.

A: Y, finalmente, ¿qué palabras podría dedicarle a los blogueros/lectores que estarán siguiendo el presente especial? 

C: Que no dejen de leer porque la lectura es el mejor de los mundos posibles. Un libro es el amigo que siempre estará contigo. Que algunos escritores se convierten en guías para sobrevivir en este planeta, y entrar en sus universos creativos es el principio de la construcción de uno propio, ahí donde el aburrimiento no tiene cabida. Dime si no, por eso hay que leer Sombras, un manual para saber qué hacer en caso de perder o encontrar loca o poseída a tu sombra.

Otra vez, ya desde acá, ¡muchísimas gracias, estimada Cecilia, 
por su participación! Sea siempre bienvenida a nuestros blogs :)

¿Qué les ha parecido, lectores? Por lo pronto, tengo unas ganas tremendas de leer  ~Aislados~.



*Las fotos han sido tomadas de las páginas de la autora.


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